México pidiendo por México


¿Cómo orar?

Sea cual sea el tipo de oración que quieras hacer, si deseas llegar a tener un encuentro verdadero con Dios, experimentarlo cercano a Ti y que realmente estás teniendo un diálogo y no un mero monólogo, es importante que mientras aprendes a conseguirlo busques preferentemente el silencio y la soledad, y que después hagas ejercicios de relajación como los que propone el padre Ignacio Larrañaga en sus Talleres de Oración y Vida para hacer de lado mental y anímicamente los problemas y las preocupaciones del día (puede bastarte con cerrar los ojos, respirar profundo varias veces, ponerte en una posición cómoda, ir aflojando el cuerpo parte por parte, escuchar música clásica, contemplar una imagen que te transmita paz o cosas así; pero es importante no caer en el error de buscar la yoga o cuestiones de ese tipo, ya que son prácticas incompatibles con el cristianismo).

Sin embargo, si por tus ocupaciones diarias no te es posible hacer todo esto, Dios tomará en cuenta tu buena intención y bendecirá tu esfuerzo, hagas la oración como y donde la hagas, mientras trates de tener un momento de calidad con el Señor, aunque sea breve. Es mejor un Padrenuestro rezado pausadamente y con amor que un Rosario dicho a la carrera.

Si por practicidad eliges diario las oraciones escritas, no te conformes con repetirlas de memoria. Los rezos se transforman en verdadera oración, es decir, nos llevan al contacto directo con Dios, si las repetimos lentamente, respiramos profundamente, nos concentramos en los latidos de nuestro corazón, tratamos de imaginar lo que vamos repitiendo y de contemplarlo como quien admira una obra maestra de arte, o más aún, dejándonos inundar por la paz de Dios.



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